Blog de limaduradehierro

Una mujer fantástica

Una mujer fantástica es un lienzo de sensibilidades antagónicas que enfrenta: la identidad de género, la autopercepción, el amor y la lucha de “una mujer trans fantástica” contra un Estado y una sociedad homofóbica y patriarcal en la Chile neoliberal del SXXI.

La película tiene un “registro trans”. Marina no es una mujer, es una chica trans y eso se nota en cada escena y secuencia, en cada registro sonoro y visual (de su respiración, de los planos de su rostro, de su cuerpo). A diferencia de otros films (y otros discursos) la visión no es “heterosexual” o gay friendly; hay una dialéctica entre la protagonista y el director que se siente, se respira, se aprecia en cada plano.

Las escenas chocan, como las cataratas contra las rocas, entre los opresores y la oprimida (como la expresión particular de un colectivo). Así logramos ver la vida a través de los ojos de Marina. Con una potencia narrativa y visual bellísima.

El camino de Marina

La chile de la herencia pinochetista -encarnada en una clase media profesional- está descripta de manera sutil pero, no por eso menos violenta y reaccionaria. Esto es un punto fuerte ya que el film no “exagera” gestos ni discursos en de generar golpes de efecto favorables. Combinado con escenas de situaciones violentas: desde un secuestro a lo banda parapolicial de la dictadura, hasta un requisa física en una bajo coacción. Marina resiste, sufre, sigue su camino. La furia trans se incrementa.

Ella, no se rinde, lucha, sabe de opresiones, de discriminación, de sufrir la violencia en carne propia por eso mantiene una cierta “corrección política”, una mezcla de frialdad y dureza frente a los atropellos de las y los intolerantes que la rodean. Eso sí, sin quebrarse ni capitular. Consciente de no tener “legalidad” como mujer-trans, que sus derechos democráticos básicos son vulnerados tiene que guardar silencios, sobrevivir, escabullirse y seguir su camino.

Mientras es atacada por la familia de su pareja fallecida (a quienes solo les importa la herencia del finado y el statu quo que la “familia” ostenta a la sombra del: “reconocido arquitecto”); mientras la policía de investigaciones intenta vincular a Marina a un supuesto crimen pero por sobre todo “aleccionarla”, humillarla por su identidad sexual; Marina transita el duelo por la pérdida de un gran amor a manos de la muerte trágica e inesperada. Con un único objetivo hacer valer su “derecho humano” a velar a quien, hasta unas horas antes, fue su compañero de vida.

Furia Trans

Pero no es todo el “camino de la muerte”, aunque esté allí a la vuelta de la esquina (como lo vivió Gustavo) también está la música, como pulsión de vida. Marina es una cantante lírica de opera con voz de sirena. En las dos escenas donde la escuchamos cantar lirico su voz rompe el contexto opresivo y nos relaja, nos eleva, nos llena de EROS.

Marina logra despedirse de su compañero. Enfrenta a la familia –en una de las escenas finales- descargando toda su rabia, su furia. Y aquí también la pulsión de vida, de supervivencia, el hartazgo contra los nefastos. Marina, destapa su furia trans.




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