Blog de limaduradehierro

Afuera los violentos

Cafetería, ciudad de Buenos Aires –cercana al Congreso de la Nación-, en el exterior (las calles) se está sucediendo una movilización contra el gobierno.

Luis (42) y Oscar (35) están tomando un café. En una mesa pegada a uno de los ventanales del bar.

Luis:

Ahora sí que vamos a pasar al frente. Nos van a llover verdes, hermano.

Oscar:

(Ríe) Dios te oiga, ojalá los holandeses muerdan el anzuelo.

Luis:

Que Dios ni que Dios. Esto es obra nuestra y nada más.

(Se toma un momento)

Es lo que espere toda mi vida, y se va a dar hermano.

Las calles cada vez más pobladas. El bullicio de los bombos y los canticos se cuela en el clima del bar. Luis mira para afuera, parece –por un momento- perder el interés en la charla.

Luis:

Que quilombo, se va a terminar poniendo feo esto.

(Mirando por el ventanal)

Oscar:

Y con estos negros la cosa siempre termina mal… que le metan bala nomás, carajo!

Luis:

(Vuelve la mirada sobre su colega)

Te acordás el año pasado en la marcha contra la “yegua” por lo del “fiscal”.

Oscar pone cara de desconcierto

Oscar:

La última vez que fui a una marcha fue para bancar a Alfonsín en las Pascuas, no sé de qué me hablas.

Luis:

(Buscando complicidad) Dale, boludo. Estabas como “loco” (hace un gesto tocándose la nariz) casi te cagas a trompadas con un pendejo de la facultad que pasó provocando

Oscar:

(Frunciendo el ceño) Luisito, querido, escúchame una cosa: te estoy diciendo que no era yo, me parece que me confundiste con otro, ¿eh?

Luis:

Tenías la misma chomba que tenés ahora y tu “jermu” un afiche que decía, algo así, como: “No queremos ser Venezuela”

Se genera un silencio Oscar se reclina sobre la silla y revuelve el café, ya vacío.

Oscar:

(Asistiendo con la cabeza con la mirada sobre el pocillo de café) Ahí me cagaste, Marcela siempre repite esa frase… (Levanta la mirada hacia su colega) pero creo que la pancarta decía “Cuba”, no “Venezuela”.

(Luis se rié)

Un silencio se apodera de la conversación.

Oscar:

Pero, ¿sabés que Luisito? El que casi le rompe la cabeza al pendejo ese…fuiste vos. Y no fue “casi” un pelea, lo recagaste a puñetes…

El rostro de Luis se transforma con un gesto de extrañeza y odio.

En ese momento, en la calle, las fuerzas represivas avanzan sobre los manifestantes estos responden lanzando piedras, pasan por la vereda manifestantes ensangrentados, se oyen gritos. Una abuela que sostiene una bandera argentina, queda en el medio del enfrentamiento, mueve sus manos exultantes mientras parece que recita un discurso. Luis y Oscar, siguen la acción desde la mesa del bar, parecen preocupados pero están inmutables.

Luis:

Que terrible lo que le hacen a los viejos. Mi abuela cobra la mínima y ahora se va a cagar más de hambre.

Oscar:

Hermano, con la guita que vamos a ganar le vas a poder comprar 2 casas a la vieja…

Luis hace un gesto de afirmación pero no muy convencido

  Oscar vuelve su atención a Luis quien sigue observado los hechos de la calle.

Oscar:

Como le diste masa a ese zurdito de la UBA (carcajada)

Luis:

(Vuelve violentamente la mirada sobre su colega y se incorpora sobre la mesa)

(Mordiéndose los labios) Pero ¿Qué decís, forro? Si fuiste vos, mírate la chomba, esa mancha que tenés ahí, que te tapas con el saco, es la sangre de ese pibe…

Oscar:

(Se abre el saco, rasca con el dedo la mancha y se chupa el dedo)

(Luego de unos segundo) Helado de chocolate, hermano. Del domingo que fuimos a Monks con la gorda y los pibes (sonríe cínicamente).

Luis visiblemente enojado

Oscar:

(Reclinándose sobre la mesa y apuntando con su dedo hacia Luis)

Escúchame bien pelotudo, te digo que fuiste vos el que lo fajo.

Luis:

(Respirando profundo volviendo serenidad a su rostro y cuerpo)

Oscarcito, yo no me pelié nunca en mi vida. No soy violento, acordate hermano: hace 5 años el torneo de la empresa. Le metiste un cabezazo a Molina, por una falta boluda que te hizo. Me parece que el violento sos vos…

Oscar:

(Con el ceño fruncido e hiperventilando) ¿Por qué mentís?

Luis respira profundamente, se tira sobre el respaldo de la silla y deja caer su cuerpo. Mira hacia la barra y con un gesto pide la cuenta.

Luis:

Che, tenemos que volver a la oficina. Que quilombazo la puta madre, ¿podremos llegar?

(Oscar se tranquiliza lentamente vuelve a ponerse sereno)

Oscar:

Veamos, tal vez lo mejor sea rodear la manzana y entrar por la parte del personal de limpieza.

Luis tiene su mirada hacia el exterior, parece haberse calmado la situación, sin embargo la marea de gente sigue caminado hacia al congreso, y los bombos y canticos parecen no cesar.

Luis:

(Asiente con la cabeza)

Se acerca el mozo, Oscar paga mientras Luis sigue inmutado echado sobre la silla mirando hacia afuera.

Oscar:

Che, dejémonos de boludeces. Metamos la cabeza en la fusión. Además creo que, más allá de quien fajo al zurdito ese, los dos estamos de acuerdo en que se lo merecía. ¿O no?

Luis vuelve la cabeza sobre su colega, sonríe y asiente.

Ambos hombres se levanta de la mesa y se retiran.


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